sábado, 18 de septiembre de 2010

El día del odio

Autor:  J. A. Osorio Lisarazo

–Mi señora Rosarito –dijo–. ¿Me puede preparar un piquete bien jotiao aquí pa los amigos?
–¿Cuántos son? –preguntó, impasible, sin levantar la vista, la mujer.
–Siete hast'hora. Pero puede hacer como pa ocho, por si alguien más cae. Papas y güesos de marrano y ají. Pero eso sí, prontico, mi señora.
–Untualito. Ya tengo las papas peladas y los güesos nu'es más que calentarlos. Ay, será a cincuenta por cad'uno. Pero eso sí me paga ya.
–Ay, mi señora: ¿y eso que le dio? ¿Ya no conoce a Alfredo Pineda, el Manueseda? ¡Naides desconfía de yo! ¡Faltaba más!
–Es que a yo me gusta así, don Aljredo, que el otro día me l'hicieron y al perro no lo capan dos veces.
–Sta bien. Ay van tres pesos a cuenta, y otra vez sepa distinguir la gente, mi señora Rosarito.
Salió de la cocina con ligera indignación. Pero de pronto regresó alegremente.
–¿Sabe que hasta razón tiene? ¡Hay tanto guache que deshonra la profesión! Ay ta el peso más, pero eso sí, se luce con el piquete.
–Jmmm... Los güesos tan que dice comeme...